domingo, 9 de enero de 2011

Héroes poco conocidos

Para completar la referencia hecha a Malta en una entrada anterior, no quisiera dejar pasar la oportunidad de hablar de hablar de uno de uno de los episodios históricos de mayor heroísmo, y no tan conocido como debería, el Gran Sitio de Malta de 1565.
Es el momento cumbre de la rivalidad entre el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette de la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, y el corsario Bárbaro Dragut Reis que mandaba la flota del Sultan Suleiman el Magnífico.
El Gran Maestre La Valette actuó lo mejor posible para construir defensas, y solicitó más soldados al Emperador Carlos V, al Papa y al Virrey de Sicilia.

Pero nadie acudió. En mayo de 1565 una poderosa flota otomana, con unos 40.000 hombres, puso sitio a las Islas. Los Caballeros tenían muchos menos hombres, escasamente unos 700 hombres y unos 8.000 soldados regulares malteses. Los habitantes de la Isla se refugiaron en las ciudades fortificadas de Mdina y Birgu (Vittoriosa), destruyendo las cosechas y envenenando los pozos durante la huida.


Los otomanos decidieron atacar primero el fuerte aislado de St. Elmo, en la península de Sceberras, debido a su posición dominante entre los dos puertos. Los asaltos se repitieron durante 36 días, pero la pequeña guarnición de la que disponían los Caballeros resistió mucho más tiempo de lo que los hombres de Suleiman preveían. Tras cuatro semanas, invadieron finalmente St. Elmo pero a un alto precio: la pérdida de 8.000 hombres. Dragut fue herido de muerte durante la toma de St. Elmo. Las tropas otomanas, bajo el mando de Mustafa Pasha tuvieron a partir de ese momento su principal objetivo en St. Angelo.

En la batalla por la conquista de St. Angelo se produjeron los más sangrientos episodios de esta Guerra Santa. Estuvo en la base de las leyendas de siglos posteriores. Mustafa Pasha lanzó 10 ataques contra las murallas de St. Angelo y de las fortificaciones de las Tres Ciudades durante todo el largo y cálido verano de 1565. Incluso el 18 de agosto, cuando se abrieron brechas en una gran parte de las defensas, los otomanos no lograron tomar el fuerte. El propio Valette se había incorporado al fragor de la batalla, y a pesar de las escasas posibilidades de éxito, rehusó aceptar las condiciones del otomano para la rendición. 

En un momento de la batalla, los otomanos arrojaron al agua del Gran Puerto los cadáveres sin cabeza de los Caballeros capturados. En justa represalia, Valette ordenó que todos los prisioneros otomanos fueran ejecutados y que sus cabezas fueran utilizadas como ‘balas de cañón’ para devolver el fuego a sus compatriotas en St. Elmo.

En septiembre, los otomanos estaban preocupados por tener que permanecer en Malta durante el invierno, y su moral empezó a decaer. En aquel momento, las fuerzas de relevo de Valette, esperadas durante tanto tiempo, aparecieron en la bahía de Mellieha y se hicieron con el control de las tierras altas del interior. Las tropas otomanas, a punto de quedar atrapadas, se retiraron, pero no sin perder más miles de hombres.

El Gran Asedio finalizó el 8 de septiembre. El epílogo del Asedio tuvo dos aspectos: los Caballeros de San Juan de Malta disminuyeron notablemente el poder de los otomanos, y se fundó la magnífica capital de Malta, La Valetta, llamada así en honor del Gran Maestre Jean de la Valette. La Valetta no iba a ser únicamente una ciudad fortaleza sino la ciudad cultural que albergaría algunas de las más bellas obras de los siglos XVI al XVIII de Europa. El Gran Maestre Jean de la Valette fue enterrado en esa ciudad tres años más tarde. 

Este es el hecho por el que yo decía, en la otra entrada, que (los europeos) deberíamos estar agradecidos a este pequeño país. Hay que tener en cuenta que la caída de la isla en manos turcas hubiera tenido consecuencias nefastas para la Europa cristiana, habida cuenta de la escasa resistencia que algunas potencias europeas, enzarzadas entre ellas en conflictos de escala continental, presentaban por entonces al avance del Islam conquistador.

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